En varias ocasiones hemos mencionado que Emprendoteca es una plataforma que busca el fomento de los emprendimientos de las industrias culturales y creativas en entornos o ámbitos rurales. Aunque no es complicado hacernos una idea de a qué se refieren, es importante tener un marco conceptual claro para saber qué se incluye -y qué no- en las también llamadas ICC. Sobre todo si queremos desarrollarlas en entornos rurales.
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¿Qué son las industrias culturales y creativas?
Las industrias culturales y creativas (ICC) se refieren a aquellas actividades económicas que se basan en la creación, producción, distribución y consumo de bienes y servicios culturales y artísticos. Los bienes y servicios de las ICC se derivan, por tanto, de la creatividad, el talento y la habilidad de sus creadores, y lo creado tiene un valor cultural, artístico y, en algunos casos, patrimonial.
Como sucede en cualquier otra industria, en las ICC se produce también empleo e ingresos económicos para quienes la conforman, y pueden ser un factor importante en el desarrollo económico de un país. En España, por ejemplo, representan aproximadamente el 2,4% del PIB.
Clasificación de las industrias culturales y creativas
Para complementar la definición anterior, es imprescindible establecer una clasificación de lo que puede considerarse dentro de las ICC. Para ello, utilizamos el modelo de círculos concéntricos, una herramienta propuesta por David Throsby en su libro «Economía y cultura» (2011). Acorde a este, podríamos hablar de:
- Artes visuales.
- Artes escénicas
- Patrimonio.
- Cine y creación audiovisual.
- TV y radio.
- Música.
- Videojuegos.
- Libros y prensa.
- Arquitectura y diseño.
- Comunicación y publicidad.
- Food design.
- Servicios de educación o mediación artística y cultural.
Las industrias culturales y creativas en entornos rurales
Las industrias culturales y creativas rurales, por extensión, se refiere a aquellas actividades de la ICC que se desarrollan en ámbitos rurales. Aunque no se cuentan con datos exactos sobre estas, es válido mencionar que son importantes para el desarrollo rural porque:
- Son creadores de riqueza en el territorio, lo dinamizan y atraen la atención de los visitantes.
- Son un modo de preservar -aunque también de repensar- las tradiciones populares.
- Son generadores de tejidos asociativos entre agentes de distintos sectores e industrias.
- Son una fuente de oportunidades de trabajo con el patrimonio material e inmaterial.
- Son un impulso a la repoblación de los territorios y su puesta en valor.
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