El Ministerio de Cultura puso en marcha a finales de 2024 el Plan de Igualdad en la Cultura 2024-2026, su primer plan específico El Ministerio de Cultura puso en marcha a finales de 2024 el Plan de Igualdad en la Cultura 2024-2026, su primer plan específico para garantizar la igualdad de género, la igualdad de trato y la igualdad de oportunidades en el sector cultural, y para que la perspectiva de género se aplique de forma transversal en toda la acción política del propio Ministerio.
El plan forma parte del Plan de Derechos Culturales, que busca garantizar el acceso a la cultura en condiciones de igualdad, proteger la diversidad cultural y defender los derechos de quienes crean y trabajan en el sector.
Cuatro ejes, un mismo objetivo
El documento se organiza en cuatro ejes interrelacionados:
- Igualdad de oportunidades, para reducir la brecha de género desde la propia creación cultural
- Visibilización y reconocimiento, para dar más presencia a las mujeres en la cultura y el arte
- Formación y conocimiento, para mejorar el diagnóstico y la capacitación del sector
- Prevención de violencias machistas, el eje más novedoso respecto a planes anteriores
Cada eje se traduce en objetivos concretos de acción, y el conjunto se articula en 46 acciones específicas con presupuesto y calendario propios.
Un enfoque interseccional
Uno de los puntos más relevantes del plan es que no aborda el género de forma aislada: incorpora un enfoque interseccional, que tiene en cuenta cómo la desigualdad se combina con otros ejes como la raza, la clase social o la discapacidad. Además, el plan responde a compromisos internacionales como la CEDAW y la Agenda 2030, y debe reflejar los avances logrados en las distintas políticas de igualdad en cultura.
Por qué esto afecta a quien emprende en cultura
Más allá del diagnóstico, hay una medida muy concreta que interesa directamente a quien solicita ayudas públicas: el plan incorpora la perspectiva de género en las subvenciones y contratos públicos del sector cultural.
Los criterios de concesión de futuras convocatorias pueden empezar a valorar explícitamente medidas de igualdad dentro de los proyectos que se presenten — algo que conviene tener en el radar si tu organización está pensando en pedir financiación pública en los próximos meses.
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