Desde hace muchos años se está produciendo una alianza entre el sector del Turismo y el Patrimonio Cultural, materia e inmaterial, creándose una relación simbiótica: el patrimonio aporta al turismo nuevos contenidos de calidad que permiten al visitante sumergirse en la cultura de los países de destino, diferente a otras ofertas como la de sol y playa. Esto desestacionaliza la oferta y pone en valor el entorno donde se encuentra el bien patrimonial, muchos de ellos en zonas rurales.
El turismo, a su vez, permite al patrimonio generar una nueva fuente de ingresos económicos que no solo pone en valor los destinos, sino a su comunidad, siendo un elemento imprescindible para la conservación y preservación del patrimonio histórico. Este fenómeno es de sobra conocido en la Europa continental e Inglaterra; en el entorno español, sin embargo, ha sucedido de forma muy tímida, sin una apuesta presupuestaria consistente.
Desde el punto de vista de Factoría de Industrias Creativas, esta relación simbiótica está siendo impulsada por tres grandes factores.
1. La digitalización de los contenidos
Permite generar contenidos para ser consumidos tanto en los mercados emisores como en los destinos, enriqueciendo la experiencia del usuario: experiencias multi idioma, consumibles en móvil o consola, integrando desde inteligencia artificial hasta el metaverso o la Web 3.0.
Algunos ejemplos de tecnologías que están impulsando el patrimonio turístico:
- My Street Book — apps de rutas turísticas guiadas por IA
- Hispania Nostra — app que pone en valor el patrimonio vulnerable, impulsando el concepto de «turismo accidental» (no programado)
- Mindsaic — guías culturales interactivas mediante chatbot de texto y voz
- Soni2 — personalización de guías turísticas mediante clonación de voces reconocibles
- Emovere — gemelos digitales mediante fotogrametría (proyecto Tierra Ignaciana)
- Imageen — recreaciones históricas digitales
2. La generación de paquetes turísticos a través de rutas
Permite unir diferentes destinos a través de una temática común, enriqueciendo las visitas con patrimonio material e inmaterial. Estas rutas se paquetizan y comercializan a través de mayoristas y plataformas online, uniendo fuerzas entre destinos que individualmente no llegarían a ciertos mercados.
Todo empezó hace más de 20 años con Museos Sin Fronteras y su itinerario «Arte islámico en el Mediterráneo» (que incluía el proyecto español «El Arte Mudéjar»). En la actualidad destacan:
- Rutas napoleónicas — programa hispano-portugués de rutas transfronterizas
- Imperial Kitchen — puesta en valor de la gastronomía (patrimonio inmaterial) a través de la figura de Carlos I
- Programas de Castillos y Fortalezas
3. Los fondos Next Generation
Han supuesto la primera apuesta seria por poner en valor el patrimonio histórico como motor turístico, no solo desde la rehabilitación de edificios, sino también desde la generación de experiencias turísticas y la digitalización de destinos.
- Experiencia Turismo España — dotación de más de 20 M€/año (al menos en 2022, 2023 y 2024), con ayudas de entre 100.000 € y 1 millón de euros por proyecto, para consorcios entre actores de distintas CC.AA. que generen experiencias turísticas innovadoras vinculadas al patrimonio y la cultura
- Rehabilitación del Patrimonio Cultural como destino turístico — el primer programa de gran volumen de apoyo a la rehabilitación de patrimonio catalogado, con una dotación de 208 millones de euros, que también deja espacio presupuestario a la digitalización
- Segittur — impulsa programas transversales de digitalización del destino, comercio de última milla y otros de apoyo a la digitalización turística con foco cultural
El sector público ha puesto los primeros cimientos, pero todavía queda por generar estructuras jurídicas de mecenazgo que permitan a la iniciativa privada ser un motor de crecimiento y puesta en valor del patrimonio.
Ahí la industria audiovisual y las artes escénicas han tomado la delantera, utilizando la figura de las AIE (Agrupaciones de Interés Económico) como motor de desarrollo.
Sin duda estamos ante una gran oportunidad de la puesta en valor del patrimonio que no debemos perder.
Este artículo forma parte del Programa Impulsa23, financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
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