Derechos de los artistas intérpretes: cómo cobran actores y bailarines
Puedes aprender más en este módulo de nuestra Aula Virtual:
¿Un actor cobra cuando su película se reemite años después en televisión o aparece en una plataforma? ¿Y el doblador que pone voz a una serie, o la bailarina de un musical grabado? La respuesta es sí, y entender por qué es clave para cualquier profesional del audiovisual y las artes escénicas.
Aquí aparece una distinción que suele generar confusión. Una cosa son los derechos de autor —los de quien crea la obra: el guionista, el compositor, el director—; otra, los derechos de los artistas intérpretes, que protegen a quienes dan vida a esa obra con su interpretación. Son derechos distintos, llamados a veces «afines» o «conexos», y tienen su propia vía de gestión. En España, la entidad que se encarga de ellos en el ámbito audiovisual es AISGE (Artistas Intérpretes, Sociedad de Gestión).
AISGE gestiona los derechos de actores, dobladores, bailarines y directores de escena. La idea es sencilla: cuando una interpretación fijada en un soporte audiovisual —una película, una serie, un anuncio— se comunica públicamente (en televisión, en cines, en plataformas o incluso en bares y hoteles con pantallas), la ley reconoce al intérprete un derecho de remuneración. AISGE recauda ese dinero de quienes explotan esas obras y lo reparte entre los artistas de forma proporcional al uso de su trabajo.
Asociarse es gratuito: no hay cuota de alta ni de permanencia. Basta con tener al menos una interpretación fijada y explotada comercialmente. Además, a través de la Fundación AISGE, la entidad ofrece ayudas asistenciales, asesoramiento y formación, una red de apoyo especialmente valiosa en una profesión tan intermitente como la interpretación.
Esto completa el mapa que abrimos con los autores en «Derechos de autor: cómo registrar tus obras y cobrar por tu trabajo»: en una misma película conviven los derechos de quien la escribe y compone y los de quien la interpreta, gestionados por entidades diferentes. Y como en el resto del sector, el alcance es internacional: si trabajas desde Latinoamérica, conviene identificar la entidad de intérpretes de tu país y sus convenios recíprocos.
Porque interpretar también es crear. Y tu trabajo merece seguir generando ingresos cada vez que alguien lo disfruta.

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