Comunicación asertiva: di lo que piensas sin pasar por encima de nadie
Puedes aprender más en este módulo de nuestra Aula Virtual:
¿Te cuesta decir que no, pedir lo que necesitas o defender tu trabajo sin sentir que molestas o que te pasas de la raya? En un proyecto cultural, donde negocias cachés, coordinas equipos y defiendes tus ideas a diario, saber comunicar con firmeza y respeto no es un lujo: es una herramienta de supervivencia. De eso trata la comunicación asertiva, un concepto que la psicóloga Olga Castanyer ha divulgado con especial claridad.
La asertividad es la capacidad de expresar lo que piensas, sientes y necesitas de forma directa y honesta, defendiendo tus derechos sin pasar por encima de los de los demás. Castanyer la sitúa como el punto sano entre dos extremos que no funcionan. En un lado está el estilo pasivo o sumiso: callas, cedes, no defiendes lo tuyo y acabas acumulando frustración y minando tu autoestima. En el otro, el estilo agresivo: te impones y defiendes lo tuyo, pero violando lo de la otra persona. La asertividad es el equilibrio entre ambos: firme y respetuosa a la vez.
Su aportación más característica es vincular asertividad y autoestima. Para Castanyer, comportarse de forma asertiva es la expresión de una autoestima sana: cuesta comunicar con seguridad si no te valoras y, a la inversa, practicar la asertividad refuerza esa valoración de ti mismo. Por eso no es solo una técnica de comunicación, sino también un trabajo interno; las dos cosas se alimentan.
En la práctica, este enfoque ofrece herramientas muy concretas. Los «mensajes yo» consisten en hablar desde lo que tú sientes en lugar de acusar: decir «me molesta que se aplacen las decisiones» en vez de «siempre lo dejas todo para el final». También se aprende a decir no sin culpa, a sostener una postura ante la presión —con técnicas como el «disco rayado», repetir con calma tu posición, o el «banco de niebla», aceptar la parte de razón del otro sin ceder en lo esencial— y a reconocer los derechos asertivos que todos tenemos: a opinar, a equivocarnos, a pedir, a cambiar de idea.
Esta habilidad es la base de buena parte del trabajo en equipo. De hecho, es lo que permite dar feedback sin romper la relación, como vemos en «Retroalimentación: cómo dar feedback útil a tu equipo». Puedes ver la intervención completa en «Cómo mejorar la comunicación asertiva» de Olga Castanyer.
Porque hacerte respetar y respetar a los demás no son cosas opuestas: la asertividad es, precisamente, el arte de sostener las dos a la vez.
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